domingo, 15 de abril de 2012

El anti-socialista

Conocí a un cubano, que fuma cigarrillos (no habanos); habla sin parar y a veces se emociona. No baila, no le gusta salir, ama estar en su casa y le gusta tener visitas (es un gran anfitrión). Tiene un corazón grande y lo sabe. Habla a los gritos como los italianos o los portugueses, de diez palabras que dice, cinco son insultos. Es sincero y sabe mucho de todo, o quizás no sepa tanto, pero habla con tanta seguridad que es imposible no creerle. Su gran pasión es la escritura, tiene un gran don para imaginar historias y crear personajes, eso me hace dudar de algunos de sus alucinantes relatos, aunque no me importa, me gustan, me los guardo. Las palabras nacen de su boca con pasión, siempre; eso vale. Todo lo que lo rodea está lleno de anécdotas; realmente es un placer haberlo conocido, da gusto estar a su lado.

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