jueves, 26 de abril de 2012

Cambiarás

Cuando escucho hablar a los drogadictos de su adicción, de los vicios, del peligro de los vicios, aparecés en mi mente. Me siento como esa persona adicta, débil frente a lo que le hace mal y lo sabe, pero por más que lo sepa, no puede. Intenta alejarse, lo hace, quizás mucho tiempo (más del esperado), sin embargo todas las mañanas, todas las noches, extraña el gustito, el sabor, el olor. Y lo peor es saber que tiene acceso a lo que quiere, pero no le conviene. Está ahí cerca, a su al rededor, a veces basta con levantar un tubo de teléfono, tocar un timbre o solo levantar la vista y encontrarse con lo tan deseado y tan dañino. Lo bueno es que la droga no cambia, siempre va a ser una porquería, y vos podés cambiar, podés dejar de ser esa porquería que fuiste.

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