viernes, 11 de noviembre de 2011

Recuerdo cuerdas-cuerdos

Bailar, sentir tu movimiento. Movernos. Sentir tu olor (extraño tu olor -no digo que es raro tu olor, sino que extraño olerte- tu perfume). Tu respiración, suave y relajada (la recuerdo). Dialogábamos sin palabras. Mi cuerpo, tu cuerpo, hablaban y ahora que no se tienen, se extrañan. Y no rimes conmigo, no me gustan las rimas, me gustaría que seamos arte. Amor. El arte de amar.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Hoy me compré un libro.

De casualidad lo compré, digamos que llegó a mi sorpresivamente y lo acepté. Y pagué por él sin cuestionarme absolutamente nada. Pensé que podía llegar a encontrar las respuestas que la vida aun no supo darme. El autor me lo vendió, él estudiaba, pero dejó para poder escribir. Ahora maneja un colectivo y escribe. Ese colectivo azul pasea por toda la ciudad, recorre largos caminos y siempre va repleto de gente. Él, el autor, es joven, prolijo, simpático y con un vocabulario excepcional. Chiquito, flaquito y sonriente; su camisa celeste, siempre impecable. Toma Coca común, no light. Le gusta hablar. Y habla muy bien. Es lindo oirlo porque sus palabras tienen musicalidad y sus pensamientos, coherencias. Viaja por la ciudad, observa todo, piensa. Piensa en voz alta, otras en voz baja. Tiene una mirada brillante. La tapa del libro es multicolor y tiene una palabra rara que significa algo así como "muchas caras".

viernes, 4 de noviembre de 2011

Lo vi, lo veo.

Siempre quise contar la historia de los que luchan, de los que sueñan y no paran hasta conseguir lo que quieren. Hablo de esas personas a las que se les derrumba el mundo y sin embargo siguen. Con más o menos recursos buscan la manera de salir adelante, solos o acompañados; en este caso la unión de muchos, el apoyo mutuo, logró cosas impensadas.

La fuerza de un grupo, de un movimiento, porque esa es la clave: moverse; no frenar. Cuando se desea algo no hay tiempo para descansar.

La revolución es su religión. Y ser escuchados una especie de bendición. Seguramente ignoraban el origen de la corriente a la que, sin saberlo, hoy pertenecen.

Es la potencia de los que, los demás, creen débiles.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Incongruencias

Mi cabeza va para un lado. Mi cuerpo para otro. Y mi corazón ya no tiene ganas de sentir; hasta me olvidé que lo seguía teniendo. Disociación. Floto en un limbo sin darme cuenta donde realmente estoy, me voy a historias pasadas para escaparme del presente: reacciono y vuelvo acá; no soporto el hoy, entonces me adelanto y espío lo que viene, pero ahí es donde me doy cuenta de que no es bueno especular. No crear expectativas.

No es bueno desconectarse, pero por más que no quiera me voy. Paso la mayor cantidad de tiempo viajando por esos lugares inciertos sin saber a dónde voy, sin saber si vuelvo. Cuando no soportamos el dolor, huimos (mi alma y yo).


Despertar.

Tengo el corazón muy tranquilo. El espíritu en calma. Grandes cosas por delante. Conecto con los deseos, mis sueños... Más y mejor. Vibro en...