domingo, 26 de febrero de 2012
Zamba
Avance y retroceso. Y paso de seis a cuatro en trece. Avanzo y me libero. Busco esa libertad, de la que todos hablan. Las cuerdas quizás puedan dejar que las toque, ellas tal vez quieran ayudarme. Los domingos nos encontramos, nadie lo sabe. A veces los jueves, los viernes y otros días, pero nadie lo sabe, yo sola lo sé, y prometí no contárselo para que piense que ya no me importa. Los domingos nos sentimos más que otros días, nos escuchamos más que nunca, nos encontramos en un lugar que nadie conoce, o sí, pero que es difícil verlo. Nos parece ideal para encendernos y volver a ser. Aparecen los miedos y entonces nos sumergimos en lo marrón del río, el viento nos atraviesa la piel (nos gusta). Yo dejo que suene, dejo que baile (se mueve tan lindo), huelo su rico olor, saboreo su boca, muerdo esos carnosos labios. Acerco mi nariz a su cuello, inhalo profundo. Y me despierto, estoy en evolución, de seis a cuatro; solo en trece. Me quiso confundir con su baile. Avance, retroceso... Yo avanzo, vos quedate o seguime, pero me fastidia estar acá.
sábado, 25 de febrero de 2012
Línea de tiempo
La misma locación, ahora vacía. Circulan por ahí energías, quedan impregnadas. Largas siestas llenas de sueños reales. Antes era de noche, cuando estaba lleno; ahora hay sol, hay luz, pero está vacío. Adrenalina, impulso, deseo, recuerdos... Sonidos monótonos, antes canciones hasta sinfonías. Todo disperso, desenfocado, disociado y absurdo. Celeste y gris. Humo, ruido, ilusión, deseo, miro, observo. Un andar fluido, pero pesado; atento, pero disperso. Sorpresa y adiós.
miércoles, 8 de febrero de 2012
Las energías y yo.
Gente loca, muy loca, me rodea, aparecen, están, se van, vuelven a aparecer. Otros no tan locos, se alejan y también hacen apariciones inesperadas, como la de hoy... Son situaciones extrañas, en las que a veces solo me gustaría ser una simple espectadora. Recibo energías extrañas, no hay dudas que, inconscientemente, las atraigo. Ayer tuve un día feo, triste, vivo ilusionada con palabras; a veces soy tan ingenua, que me da bronca y lloro. Y me enojo y lloro más. Pero es bueno, liberador. Volviendo a hoy, tuve uno de esos cruces inesperados. Estoy convencida que todo depende de las energías y de nuestros pensamientos. Tenemos una mente tan poderosa, que nos cuesta ser conscientes de eso.
Salgo del gimnasio en el peor estado, bueno, de la única forma que se puede salir de un lugar donde uno va a quemar grasa; si realmente te lo tomás en serio, salis transpirado, despeinado, quizás un poco oloroso (a mi por suerte me dura el perfume y tapa todo!) y con esa ropa que parece de entre-casa. Salgo, camino por la Avenida, camino, canto, bailo internamente. Vengo metida en las melodías, en mi mundo. Muñequito rojo, paro en la esquina; muñequito blanco, estoy por poner un pie en la calle y en la vereda de en frente veo a uno de los grandes amores de mi vida, alguien que amé intensamente y con quien se me pasó el tren por no querer hacerme cargo de todo eso que me pasaba y qué no entendía por qué me estaba pasando. Habla por teléfono, sonríe, está feliz, saluda a alguien que está en la esquina, justo en diagonal a la suya. Yo estoy de su vereda. No me animo a mirar hacia la esquina que saluda mientras habla por teléfono, temo que sea ella. No quiero que sea, pero sé que es. No miro en frente. Miro fijo hacia adelante, le sonrío... Me mira, se ríe. Nervios. Atino a no saludar con un beso, a seguir mi camino, porque sé que la que pienso que está en frente es celosa. Finalmente nos saludamos con una enorme sonrisa y un beso en la mejilla, cuando pregunto cómo está, me responde que esperando a su novia. Okey, era lo que esperaba, que en la vereda opuesta a la nuestra, este su novia. Antes de seguir caminando le dije "mandále un saludo" (que le mande un saludo a su novia, que me odia, soy una copada, pero me salió del alma, lo juro) y también le dije "cuidate", remarqué mucho ese "cuidate", sentí que la vida me puso ahí para decirle eso y seguir. Y seguí, pero me quede pensando en la imagen. Si pudiese dibujar acá, se los dibujaría. La imagen es muy clara. Su novia saludando(nos?) desde la vereda totalmente opuesta a la nuestra. Muy claro, su novia en la vereda OPUESTA, saludando a dos personas que tuvieron una de las historias de amor más intensas, una historia pasional más que nada. En fin, quedé maquinando con eso. Vereda OPUESTA ella, yo de SU LADO, de SU VEREDA quien les narra esta anécdota. Bella anécdota. Quizás necesitábamos vernos.
Salgo del gimnasio en el peor estado, bueno, de la única forma que se puede salir de un lugar donde uno va a quemar grasa; si realmente te lo tomás en serio, salis transpirado, despeinado, quizás un poco oloroso (a mi por suerte me dura el perfume y tapa todo!) y con esa ropa que parece de entre-casa. Salgo, camino por la Avenida, camino, canto, bailo internamente. Vengo metida en las melodías, en mi mundo. Muñequito rojo, paro en la esquina; muñequito blanco, estoy por poner un pie en la calle y en la vereda de en frente veo a uno de los grandes amores de mi vida, alguien que amé intensamente y con quien se me pasó el tren por no querer hacerme cargo de todo eso que me pasaba y qué no entendía por qué me estaba pasando. Habla por teléfono, sonríe, está feliz, saluda a alguien que está en la esquina, justo en diagonal a la suya. Yo estoy de su vereda. No me animo a mirar hacia la esquina que saluda mientras habla por teléfono, temo que sea ella. No quiero que sea, pero sé que es. No miro en frente. Miro fijo hacia adelante, le sonrío... Me mira, se ríe. Nervios. Atino a no saludar con un beso, a seguir mi camino, porque sé que la que pienso que está en frente es celosa. Finalmente nos saludamos con una enorme sonrisa y un beso en la mejilla, cuando pregunto cómo está, me responde que esperando a su novia. Okey, era lo que esperaba, que en la vereda opuesta a la nuestra, este su novia. Antes de seguir caminando le dije "mandále un saludo" (que le mande un saludo a su novia, que me odia, soy una copada, pero me salió del alma, lo juro) y también le dije "cuidate", remarqué mucho ese "cuidate", sentí que la vida me puso ahí para decirle eso y seguir. Y seguí, pero me quede pensando en la imagen. Si pudiese dibujar acá, se los dibujaría. La imagen es muy clara. Su novia saludando(nos?) desde la vereda totalmente opuesta a la nuestra. Muy claro, su novia en la vereda OPUESTA, saludando a dos personas que tuvieron una de las historias de amor más intensas, una historia pasional más que nada. En fin, quedé maquinando con eso. Vereda OPUESTA ella, yo de SU LADO, de SU VEREDA quien les narra esta anécdota. Bella anécdota. Quizás necesitábamos vernos.
miércoles, 1 de febrero de 2012
Vaivén
Tenés la mezcla. Te parecés a personajes del pasado y a algunos del futuro. Tus ojos y tu sonrisa se funden, me confunden; y tus gestos exagerados, me causan gracia. Y mientras hablo con vos, llega alguien que estuvo y se fue; vos lo traes, lo hacés volver.
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