sábado, 11 de julio de 2015

Saber el sabor.

Qué sensación rara la de no poder irte, la de no poder despegar. Estar, permanecer concentrado, casi en estado hipnótico a algo, a alguien, que fue, fui, será o seremos. Basta para mi, basta para todos. Somos muchos los solos en el mundo... Y así todo siendo pequeña me enamoré del río, de ese agua turbia, pero pura también. Veo sus frustraciones en cada gesto, en esas caras moribundas que caminan sin sentido, en esos rostros descuidados, en ojos perdidos, que sienten que cada día es peor porque ya no le encuentran sentido a nada, del otro lado de la vereda van algunos (pocos) con tantas cosas pendientes aún, van atentos y están presentes. Inestables, pero encantadores. Cambiante como el agua del mar, salado, a veces dulce. El río se funde con el mar.

Despertar.

Tengo el corazón muy tranquilo. El espíritu en calma. Grandes cosas por delante. Conecto con los deseos, mis sueños... Más y mejor. Vibro en...