domingo, 26 de febrero de 2012

Zamba

Avance y retroceso. Y paso de seis a cuatro en trece. Avanzo y me libero. Busco esa libertad, de la que todos hablan. Las cuerdas quizás puedan dejar que las toque, ellas tal vez quieran ayudarme. Los domingos nos encontramos, nadie lo sabe. A veces los jueves, los viernes y otros días, pero nadie lo sabe, yo sola lo sé, y prometí no contárselo para que piense que ya no me importa. Los domingos nos sentimos más que otros días, nos escuchamos más que nunca, nos encontramos en un lugar que nadie conoce, o sí, pero que es difícil verlo. Nos parece ideal para encendernos y volver a ser. Aparecen los miedos y entonces nos sumergimos en lo marrón del río, el viento nos atraviesa la piel (nos gusta). Yo dejo que suene, dejo que baile (se mueve tan lindo), huelo su rico olor, saboreo su boca, muerdo esos carnosos labios. Acerco mi nariz a su cuello, inhalo profundo. Y me despierto, estoy en evolución, de seis a cuatro; solo en trece. Me quiso confundir con su baile. Avance, retroceso... Yo avanzo, vos quedate o seguime, pero me fastidia estar acá.

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