¿Aprendí a decir basta? ¿Habré aprendido a "soltar"?
Hoy me siento bien dándole un final (¿abierto?) a esta historia,
a esta relación sin forma, a un vínculo disparatado, a una locura intensa,
a una pasión desmedida, que no pudo ser consumida.
A dos almas que se encontraron bailando al ritmo de los tambores, saltando de alegría. Dos cuerpos cruzados por la vida, destinados a conocerse, a quererse.
Diferentes formas de querer, la misma forma de abrazar.
Amar distinto, sentir mucho.
Sabía que íbamos a destiempo, pero también supe que no todas las melodías son compuestas "a tempo". No es lo mejor, pero pienso que algún día podemos ser ese allegro, completo, con un in crescendo sin fin. Ser música.