viernes, 27 de julio de 2012

Despego, vuelo.

La quietud anticipa lo que viene, no tiene prisa, no se detiene. Intenta avanzar, moverse, sentirse firme, fluir en la tierra, soltar las miserias. Y se desvanece, siente que no puede y vuelve. Ahora toma velocidad. Tiene que ver con flotar, con soltar, con querer levantar y alcanzarte arriba, a donde estás; solo pretendo un rato ser tu compañía, no me pidas que me ponga el paracaídas, no lo necesito, tengo fuerza, tengo sueños, puedo volar. Y traspasar el techo, si es que hay, quiero... seguir y nunca frenar. Cuando me aburro vuelvo, toco la tierra y resuelvo, y mis piernas como resortes me vuelven a lanzar. Hoy me quedo en el medio, panza al sol, sumergida en un copo de azúcar blanco, brillante, me pegoteo, me hundo, nado en otras nubes y les pido que me lleven a conocer las estrellas, también que me lleven al planeta del amor.

Despertar.

Tengo el corazón muy tranquilo. El espíritu en calma. Grandes cosas por delante. Conecto con los deseos, mis sueños... Más y mejor. Vibro en...